Cuando ganas en poder, pierdes en empatía

Casi todos hemos pensado alguna vez que los jefes son insensibles a nuestras necesidades. Tenemos la sensación de que no valoran el trabajo que hacemos y que sólo piensan en sus propias prioridades, sin escuchar lo que tengamos que decir.

Pues bien, según una investigación de la Universidad Wilfrid Laurier (Canadá), parece que esa impresión es algo más que una opinión subjetiva: de hecho, han encontrado pruebas que sugieren que aquellos que ostentan el poder tienden a ser menos empáticos con los demás. La razón es que, en esos casos, se hace un menor uso de las llamadas neuronas espejo. Estas neuronas, situadas en el área parietal del cerebro, se activan como reflejo de la acción de otras personas, de forma que quien observa en otros un determinado comportamiento, “ejecuta” a nivel neuronal ese mismo comportamiento. Esta función desempeña un importante papel en capacidades sociales como la capacidad de entender y ponerse en el lugar de otro, es decir, en la empatía.

En la investigación se dividió a los participantes en dos grupos. El primero de ellos debía describir la colaboración que necesitaban para realizar una determinada tarea, y esperar a que el segundo grupo decidiera el momento en que recibirían esa ayuda. Después, todos vieron un vídeo en el que una mano apretaba varias veces una pelota de goma, mientras que por medio de escáner se medía la actividad de sus neuronas espejo. El resultado fue claro: en el segundo grupo, que en la situación anterior había tenido poder sobre el primero, esa activación fue mucho menor.

JefesLa conclusión, compartida por otros expertos que han podido corroborarla con diferentes estudios, es que quien dispone de poder sobre otras personas ejercita menos la empatía. Y no es que no sean capaces de hacerlo, sino que simplemente no lo hacen. La buena noticia es que es un efecto reversible: de la misma forma que ganar poder disminuye la empatía, perderlo hace que ésta aumente.

Sin embargo, surge una duda razonable: la práctica totalidad de estos estudios se han realizado sobre personas que disponían de poder de forma limitada en el tiempo, pero no se ha estudiado a quienes durante muchos años han disfrutado de esa capacidad y después la han perdido. ¿También estas personas recuperaban la empatía, o son casos ya echados a perder?

 

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