Malo para el corazón, malo para el cerebro

Cada vez conocemos mejor los factores de riesgo cardiovascular. Sabemos que fumar, tener diabetes y un nivel alto de colesterol (en especial el LDL, conocido como colesterol “malo”) son algunos de los factores de riesgo para padecer una enfermedad como un infarto o un accidente cerebro-vascular. Pero, por si esta no fuese una razón suficientemente buena, un estudio del Centro Médico Universitario en Groninga (Holanda) ha demostrado que esos mismos factores son también dañinos para el funcionamiento cerebral.

En el estudio contaron con casi 3.800 personas de entre 35 y 82 años, en las que se estimó el nivel de riesgo cardiovascular a partir de los factores de riesgo mencionados: hábito de fumar, padecer diabetes y mostrar un nivel alto de colesterol LDL. Esos datos se correlacionaron con los resultados de varias pruebas de evaluación de la memoria, capacidad de planificación, razonamiento y alternancia de tareas.

Corazón y cerebroComo resultado, se encontró un desempeño cerca de un 50 % peor en aquellas personas que mostraban todos los factores de riesgo cardiovascular, respecto a los que no los tenían. En concreto, el hábito tabáquico y la diabetes fueron los que mayor influencia tuvieron, de forma que el funcionamiento cerebral era más deficiente entre quienes compartían ambos factores. Estos resultados se mantenían en los diferentes grupos estudiados, independientemente por ejemplo de la edad o del sexo. Es decir, que el perjuicio ocasionado por los factores de riesgo no tiene su efecto a largo plazo, como muchas veces se suele pensar, sino que el daño se produce a corto plazo.

Lo cierto es que estos resultados son correlacionales y no necesariamente causales; es decir, que quien por ejemplo tiene diabetes presenta también un peor funcionamiento mental, pero esto no quiere decir que el hecho de ser diabético sea la causa del déficit cognitivo. Sin embargo, y aunque el estudio en sí no aporte evidencia de causalidad, sí existen argumentos para defender esa relación causa – efecto. Parece poco razonable suponer que un funcionamiento mental deficitario pueda causar diabetes (esa hipótesis presenta lo que se denomina una muy baja plausibilidad biológica, es decir, no se conoce la existencia de un mecanismo biológico plausible y razonable que pudiera explicarla, aunque por supuesto el estado actual del conocimiento científico puede no ser suficiente). Por el contrario, sí es más esperable que una diabetes provoque ciertos déficits cerebrales que afecten al funcionamiento neuronal, y por ende al rendimiento cognitivo.

Claro que tampoco es descartable que sea un tercer aspecto el que esté detrás de los dos estudiados (factores de riesgo y funcionamiento mental), lo que en todo caso deberá aclararse con nuevas investigaciones. Por de pronto, yo tomaría buena nota: cuidando tu corazón es muy probable que estés cuidando también tu cerebro.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *