De vacaciones

Se acerca el momento en que muchos de nosotros nos vamos de vacaciones. Planificamos un viaje, organizamos unos días en la playa o en la montaña, o simplemente dedicamos nuestro tiempo a descansar en casa, pero siempre con la intención de desconectar del trabajo (los que lo tienen, claro) y recuperarnos del esfuerzo realizado durante todo el año. Siempre que podemos, intentamos que las vacaciones sean del tiempo suficiente y con las actividades necesarias para lograr esa desconexión y descansar de verdad. Pero, realmente, ¿qué mínimos deben cumplir las vacaciones para alcanzar esos objetivos?

Hay que reconocer que en esto no hay grandes misterios y que la respuesta es relativamente sencilla. En primer lugar, los expertos están de acuerdo en que la duración debe ser, por lo menos, de una semana. Aunque depende de cada persona, y del tipo de trabajo que se haya realizado durante el año, una semana es el tiempo mínimo que tarda el organismo, tanto a nivel físico como psicológico, en recuperarse de la fatiga. A partir de ahí, llegar a las dos o tres semanas puede ser lo ideal ya que además permite dedicar tiempo y energías al disfrute de las vacaciones, aprovechando el tiempo de ocio y sintiendo que de verdad se desconecta. Para algunos, ir más allá de las tres semanas puede tener el efecto paradójico de que la posterior vuelta al trabajo sea demasiado dura, al haber alcanzado un grado de desconexión tal que “re-enchufarse” pueda ser especialmente difícil y suponga sufrir consecuencias como la llamada, quizás con cierta ligereza, depresión post-vacacional.

En todo caso, sea durante el tiempo que sea, las vacaciones deben servir para cambiar los hábitos, planificando sólo lo estrictamente necesario. Por ejemplo, puede ser muy útil variar los horarios, destinar más tiempo a dormir (permitiéndonos ser un poco perezosos y pasando unos cuantos ratos sin hacer nada), y aumentar el ejercicio físico. También ayuda el realizar otras actividades que nos resulten agradables y para las que habitualmente quizás no tengamos tiempo, como ir al cine, leer, cocinar, etc. Y aprovechar para aprender alguna nueva habilidad, que nos atraiga y nos resulte satisfactorio: tocar un instrumento musical o alguna manualidad, hacer yoga, escalar, aprender a conducir un nuevo tipo de vehículo, etc.

Los expertos recomiendan además aumentar el tiempo dedicado a las relaciones sociales, aspecto que normalmente solemos descuidar durante el año. E intentar resolver los asuntos pendientes del año, recuperando retrasos y permitiéndonos estar más organizados para el resto del año. Esto puede incluir visitar a personas que no hemos podido ver antes, hacer reparaciones, organizar papeles, ordenar pertenencias, etc.

Así que ya sabéis: disfrutad y aprovechad todo lo que podáis. A la vuelta lo agradeceréis.

Hasta septiembre.

 

 

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