Sexo, sexo, sexo y más sexo

Mal que le pese a muchos, el asunto ha sido, es y será central en la vida de cualquier ser humano. Tener una sexualidad plena y satisfactoria es imprescindible para que la vida en general también lo sea. Claro que cada uno lo vive de manera muy diferente y encontrar el punto ideal es algo que sólo le corresponde a cada persona, lo que da lugar a multitud de comportamientos alternativos. Como ya vimos con algunos ejemplos en el artículo sobre las parafilias, lo que para uno es deseable o incluso necesario, para otros puede ser rechazable o enfermizo.

Mucho se ha dicho acerca del sexo (y lo que queda), y no faltan gran variedad de peculiaridades y anécdotas como la supuestamente muy alta frecuencia con la que los hombres pensamos en el sexo. Así que, para que la vuelta de vacaciones sea un poco más llevadera, dedicaremos el artículo de hoy a ver algunos datos curiosos sobre el sexo.

Por ejemplo, sabemos que según parece nuestros ancestros mantuvieron relaciones sexuales con los neandertales, como resultado de las cuales hoy día mantenemos cerca de un 2% de genoma heredado del neandertal. De hecho, este intercambio favoreció nuestra evolución y nos hizo más fuertes, al dotarnos de cierto tipo de genes (los HLA) que nos proporcionaron una mayor resistencia inmune.

Otra curiosidad es la referida a la asociación que puede haber entre una situación de agresividad o de riesgo y la excitación sexual. Se sabía que ambos elementos puede ir juntos, de forma que quien por ejemplo vive o presencia una agresión, puede llegar a sentir verdadero deseo sexual (esto no ocurre siempre, por supuesto, pero sí es más habitual de lo que creemos). Según parece, la explicación se ha encontrado en el hipotálamo, zona cerebral encargada entre otros del control de las emociones, el hambre y el sueño. De momento, son datos obtenidos en experimentación animal, pero todo parece sugerir que podrían servir de base para explicar también en humanos esa relación entre sexo y violencia.

También resulta llamativo cómo funciona el cerebro de la mujer cuando siente un orgasmo. Con la primera estimulación se activa una región del córtex sensorial, activación que rápidamente se extiende hacia el sistema límbico (zona también vinculada a las emociones, la memoria y a instintos como el placer, el miedo o la agresividad). Unos segundos antes de llegar al orgasmo, el cerebelo y el córtex frontal se activan, para alcanzar la práctica totalidad del cerebro cuando se llega al máximo placer. Está claro que, para estos menesteres, la mujer pone toda la carne en el asador.

Eso sí, por otro lado hay estudios que indican cómo los gemidos de la mujer durante la relación sexual están en muchos casos causados no por el placer en sí, sino por la intención de sugestionar a la pareja y hacerle creer que están sintiendo un orgasmo, lo que provoca mayor estímulo y placer al hombre logrando a su vez mayor beneficio para la propia mujer. No es por nada, pero creo que esto debería hacernos reflexionar a los hombres.

También referido a las mujeres, según parece aquellas que se encuentran en la fase más fértil de su ciclo menstrual (en la ovulación) sienten mayor atractivo por hombres de aspecto más masculino, lo que incluye tener rasgos faciales marcados como una mandíbula pronunciada o una frente bien definida. De tal forma que si la pareja habitual de la mujer no posee estos rasgos, es más probable que las fantasías sexuales de ella durante esos días se centren más en otros hombres que sí los luzcan.

Para los hombres, los estudios indican que tienden a percibir a las mujeres como más dispuestas a mantener relaciones sexuales si ellas muestran ciertos indicadores, como morderse o humedecerse los labios, tocarse el pelo repetidas veces, mirar sobre el hombro, usar ropa ajustada o mostrar una actitud alegre y festiva. Esto puede ser en cierto sentido previsible, ya que coincide con los tópicos masculinos sobre el tema, pero lo que sí resulta más llamativo es que los hombres también perciben como más predispuestas a las mujeres que aparentan estar bajo los efectos del alcohol o demuestran rasgos de menor inteligencia o madurez. Dicho de otro modo, el hombre tiende a buscar sexo fácil, para lo que considera que las mujeres vulnerables serán más asequibles. La verdad, prefiero no pensar mucho sobre estos datos, no creo que las conclusiones nos beneficien demasiado al género masculino…

 

 

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