Hablar solo no es cosa de locos

Lo reconozco: yo a veces hablo solo. Y estoy seguro de que no soy el único. Podremos decir que sólo estamos pensando en voz alta o algo así, pero lo cierto es que si cualquiera nos viese seguramente pensaría que estamos locos. Y es que si en los niños esa costumbre no nos resulta rara, en un adulto es un tanto extravagante. Nos han enseñado a guardar nuestros pensamientos y a no hablar en voz alta si no es para comunicarnos con otros. Sin embargo, quizás este hábito pueda tener efectos positivos también en los adultos, como los tiene en los niños.

Hace poco se ha publicado un estudio conjunto de las universidades de Wisconsin y de Pensilvania (EEUU), con el que pretendían demostrar si repetir el nombre de un objeto era realmente útil para facilitar la búsqueda de dicho objeto. Para ello contaron con la participación de varios grupos de voluntarios (un total de veintiséis personas), a los que se mostraba imágenes de distintos objetos entre los que debían hallar uno de ellos (por ejemplo una pinza de la ropa en un estante de supermercado, o un limón en una nevera). A un grupo de ellos, se le indicaba que debían decirse a sí mismos en voz alta el nombre del objeto, mientras que el otro debía permanecer en silencio. El resultado fue que quienes hablaban solos encontraron los objetos más rápidamente, y ello a pesar de que hablar en voz alta durante la búsqueda podría suponer una distracción.

La costumbre de hablarnos a nosotros mismos es más habitual de lo que creemos, aunque la mayoría de las veces lo hagamos en voz baja o a través del pensamiento. Esa especie de “auto-discurso” tiene el objetivo de guiarnos en nuestro comportamiento, sirviendo de instrucciones que nos orientan en la forma correcta de actuar. Así, al buscar un objeto es habitual la tendencia a pensar o decir en voz baja el nombre de dicho objeto, lo que ayuda a encontrarlo con más facilidad. En palabras de los investigadores, “el lenguaje es más que una herramienta de comunicación y puede llegar a alterar el curso de pensamiento e incluso la percepción, facilitando una más rápida localización de los objetos”. De hecho, distintos experimentos ya habían puesto de manifiesto que el mero hecho de decir una palabra puede provocar el movimiento de los ojos hacia el objeto nombrado tan sólo 100 ms después del inicio de la palabra. Con este nuevo estudio, parece demostrarse que este efecto es aún mayor si la palabra se dice en voz alta, frente a si sólo se piensa en ella.

La explicación podría estar en que repetir el nombre ayuda a mantener activa la representación mental del objeto, lo que a su vez facilita el proceso de atención y concentración sobre dicho objeto. Esta estrategia es más eficaz cuanto mayor sea la asociación entre el nombre y el objeto, es decir, con objetos que tienen características visuales más claramente asociadas con la etiqueta verbal. Por ejemplo, repetir la palabra “casa” es de ayuda para localizar un edificio con puerta, ventanas y un tamaño adecuado para albergar viviendas. Si el objeto es menos típico de su categoría o tiene unas propiedades visuales menos predecibles (una casa con un diseño que se salga de lo habitual), el hecho de repetir el nombre ayudará menos.

El estudio llegó también a la conclusión de que, en este tipo de tareas, las mujeres demostraron mucha mayor habilidad que los hombres: eran más rápidas y acertaban más. Nos queda la duda de si esto tiene que ver con el hecho de que pudiera haber otras mujeres mirando

 

 

3 pensamientos en “Hablar solo no es cosa de locos

  1. Patu
    07/06/2012 a las 12:50 pm

    Llevaba un mes sin leerte, pero ya me puesto al día. Muy interesante el texto, efectivamente yo creo que en mayor o menor medida todo el mundo habla solo. Ahora bien, enfocarlo a simplemente repetir palabras como un mantra me parece un poco limitado. ¿Dónde crees tú que estaría el límite entre un “hablar solo” sano y lo que ya deja de serlo?

    1. 08/06/2012 a las 9:25 pm

      Es una buena pregunta. Quizás la línea roja pueda estar en el significado que para la propia persona tenga ese “auto-diálogo”.
      Si se trata simplemente de, por ejemplo, pensar en voz alta, no estaríamos hablando de algo patológico. Pero si por ejemplo la persona habla solo porque está convencido de que hay gente a su alrededor que le escucha, o como respuesta a voces que le hablan desde su interior, entonces evidentemente muy sano no parece.
      En todo caso, creo que podría aplicarse la norma general de que todo comportamiento es sano, por muy extravagante que nos parezca, siempre que no cause un daño significativo a uno mismo o a otros, y no implique un deterioro relevante en la vida social, personal o laboral de la persona. Aunque por supuesto esta no es una regla infalible, siempre puede ser una buena pista.
      Espero haberte ayudado. Un saludo.

  2. berenice
    23/12/2013 a las 6:23 pm

    Jajaja yo.siempre hablo.sola, me cuento.mis.problemas o.me.rio.de.cosas que recuerdo y me.digo: ayy bere
    O.a.veces imagino si le.hubiera dicho.o.contestado esto.o.el.otro a.alguien…
    Espero no estar loca jajaja

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