Porqué creemos en horóscopos, astrólogos, lectores de manos y demás engaños

Aunque se supone que a medida que aumenta el nivel cultural de una sociedad disminuye el recurso a videntes, astrólogos, echadores de cartas y otras pseudociencias, la realidad es que aún hoy día siguen resultando negocios muy lucrativos. Nos gusta hablar de nosotros mismos y que nos digan cuál es nuestra personalidad, el futuro que nos espera y cómo nos irá en el trabajo, el amor o la salud. Los periódicos continúan destinando un espacio al horóscopo, las consultas de adivinadores tienen éxito y los programas de televisión de videntes y tarot siguen teniendo seguidores. ¿Porqué?

La razón puede estar en el conocido como efecto Forer, que explicaría la tendencia a creer en estas disciplinas. El nombre surgió a raíz de un ingenioso experimento realizado por el psicólogo Bertram Forer en el año 1949. Primero aplicó a un grupo de estudiantes un test de personalidad, después les proporcionó unos resultados supuestamente basados en dicho test, y luego pidió a cada persona que calificara el acierto del análisis según una escala de 0 (muy pobre) a 5 (excelente). El resultado fue una calificación promedio de 4,26 (es decir, realmente alta).

En realidad, el análisis que había proporcionado a cada persona era exactamente el mismo para todos, y había sido elaborada por el propio Forer a partir de fragmentos de horóscopos:

Tienes la necesidad de que otras personas te aprecien y admiren, y sin embargo eres crítico contigo mismo. Aunque tienes algunas debilidades en tu personalidad, generalmente eres capaz de compensarlas. Tienes una considerable capacidad sin usar que no has aprovechado. Disciplinado y controlado por fuera, tiendes a ser preocupado e inseguro por dentro. A veces tienes dudas sobre si has obrado bien o tomado las decisiones correctas. Prefieres una cierta cantidad de cambios y variedad y te sientes defraudado cuando te ves rodeado de restricciones y limitaciones. También estás orgulloso de ser un pensador independiente; y de no aceptar las afirmaciones de los otros sin pruebas suficientes. Pero encuentras poco sabio el ser muy franco en revelarte a los otros. A veces eres extrovertido, afable, y sociable, mientras que otras veces eres introvertido, precavido y reservado. Algunas de tus aspiraciones tienden a ser poco realistas.

Descripciones como la anterior se valen de varias estrategias para aumentar su atractivo. Para empezar, que hablen de uno es siempre un alimento para el ego, especialmente si es en términos favorables. Pero, además, se trata de descripciones lo suficientemente vagas y generales como para ser aplicables a casi cualquier persona, lo que evidentemente aumenta la probabilidad de acertar. Incluyen una mezcla de obviedades (“A veces tienes dudas sobre si has obrado bien”), ideas válidas para cualquier persona (“te sientes defraudado cuando te ves rodeado de restricciones y limitaciones”) y descripciones halagadoras (“estás orgulloso de ser un pensador independiente”). De esta forma, incluso personas inicialmente escépticas pueden llegar a darles credibilidad.

Los estudios realizados posteriormente han reafirmado los resultados de Forer, y se ha descartado que haya relación entre la fiabilidad que se otorga a ese tipo de descripciones y la edad, el sexo, la ocupación o el grado de escolaridad de la persona. Además, según parece tendemos a concederles más credibilidad si pensamos que se nos aplica sólo a nosotros, si confiamos en la autoridad del evaluador, y si el análisis incluye principalmente atributos positivos. Todos ellos factores que en realidad nada tienen que ver con su verdadera fiabilidad.

Otros nombres que ha recibido este fenómeno es el de efecto de validación subjetiva, y el de efecto Barnum, este último haciendo referencia al empresario y artista circense estadounidense del siglo XIX Phineas Taylor Barnum, conocido por su carisma, sus dotes para el engaño y su habilidad para mentir.

 

 

2 pensamientos en “Porqué creemos en horóscopos, astrólogos, lectores de manos y demás engaños

  1. Marta
    18/02/2012 a las 7:55 pm

    Resulta cuando menos curioso leer un artículo donde se critica el tema de horóscopos y videntes, rodeada de banners de publicidad de tarot y echadores de cartas. Se ve que también hacen dinero entre tus lectores, Sr. Arriaga!!

  2. Bastian
    09/04/2016 a las 10:28 pm

    La verdad Marta es que los algoritmos diseñados para la publicidad son así. Como el artículo habla sobre el tema los anuncios están basados en horóscopos tarot, etc. Si entras a una pagina de video juegos pasara lo mismo o incluso la publicidad esta basada en tus búsquedas recientes no es algo al azar o creada por la misma página.

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