El estrés se mide en el pelo

Evaluar el nivel de estrés ha sido durante años el objetivo de muchas herramientas y técnicas psicológicas, psiquiátricas y médicas. En prácticamente todos los casos, se ha tratado de métodos basados en evidencias más o menos indirectas y valoraciones subjetivas del paciente, lo que por otro lado parece inevitable: el estrés es, por definición, un problema que depende entre otros factores de la percepción individual de cada persona.

Pero, ¿puede haber un modo más objetivo de medir el estrés? Si existe, debe basarse en algún parámetro concreto y medible por medio de herramientas no sujetas a la subjetividad. Pues bien, según la Universidad de Western Ontario (Canadá), hay una manera fiable de medir el nivel de estrés crónico de una persona: por medio de un marcador biológico.

Veamos primero qué es un marcador biológico: se trata de una sustancia sintetizada por el propio organismo que se encuentra en la sangre y otros líquidos o tejidos corporales, y que indica la existencia de un proceso de tipo normal o patológico. Los marcadores biológicos se utilizan por ejemplo para identificar la existencia de una enfermedad o para determinar la respuesta del cuerpo a un tratamiento concreto. Se han identificado marcadores de múltiples enfermedades y trastornos, como la fibromialgia, el alcoholismo o el autismo. Y hay uno también para el estrés crónico: el cortisol.

El cortisol es una hormona cuya secreción aumenta durante los momentos de estrés. Normalmente, sus niveles se miden en la orina o la saliva, pero estos análisis sólo son significativos en el caso de un estrés puntual. Sin embargo, el cortisol se almacena también en el pelo a medida que este va creciendo, y dado que la media de crecimiento es de un centímetro al mes, una muestra de pelo de seis centímetros de largo serviría para reflejar los niveles de estrés sufridos durante los seis meses anteriores.

Con esta técnica, los investigadores han podido por ejemplo evaluar el estrés que varios pacientes de infarto de miocardio habían sufrido en los meses anteriores al ataque cardíaco, y compararlo con un grupo control sin problemas de corazón. Controlaron además otros factores como la diabetes, la hipertensión, el tabaquismo y los antecedentes familiares de enfermedad arterial coronaria, de forma que las diferencias en el cortisol del pelo eran el predictor más importante del ataque cardíaco. La conclusión fue que, como ya se sospechaba, el estrés crónico juega un papel clave en los problemas cardiovasculares.

Por supuesto, el estudio no reduce la importancia de los otros factores (sería necesario un estudio similar pero en el que la variable estudiada hubiera sido por ejemplo la hipertensión y el resto se mantuvieran iguales, para comparar y determinar qué factor tiene más peso), pero sin duda es un fuerte respaldo a la importancia del estrés y aporta una valiosa herramienta para medir su intensidad.

No obstante, y a pesar de lo prometedor de resultados como estos, su utilidad es limitada. El hecho de que el cortisol producido por el organismo aumente, indica que efectivamente la persona ha sufrido el estrés, pero no dice nada respecto al motivo o a cómo combatirlo.  Las causas, que es lo que más nos debería importar con el fin de prevenir, seguirá estando en la situación externa que vive la persona y en la valoración personal que haga de dicha situación.

O, dicho de otro modo, si un determinado problema no es vivido como estresante, el organismo no producirá cortisol. ¿Y qué es lo que hace que algo sea estresante? La respuesta la dieron en los años 80 Richard Lazarus y Susan Folkman, al demostrar que el estrés es un proceso derivado de la evaluación que la persona hace tanto de la situación como de sus propias capacidades, de forma que si no se vive como una experiencia amenazante y, a la vez, superadora de sus habilidades para afrontarla, no hay estrés.

 

 

Un pensamiento en “El estrés se mide en el pelo

  1. maria calvo ramírez
    03/03/2014 a las 9:52 am

    He leído hoy por primera vez esta página y además de gustarme, me ha interesado muchísimo, por este motivo les agradecería me mantuviesen al corriente de las futuras publicaciones, ya que creo que servirán de mucha ayuda a quienes busquen de verdad, llevar una vida y conducta coherente.

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