Nos vamos de vacaciones

Decía el escritor estadounidense John Steinbeck que el arte del descanso es parte del arte de trabajar. A alguno le podrá sonar a excusa, pero lo cierto es que disfrutar de vez en cuando de unos días de descanso es muy necesario para nuestra salud física y mental.

En estas fechas, lo típico es dejar la ciudad para pasar las vacaciones en la playa o en el monte. Casi siempre en pueblos o ciudades más pequeñas, huyendo de la gran urbe. Y, aparte de la obvia necesidad de cambiar de aires, parece también que esa pauta tiene cierto fundamento clínico: hay estudios que relacionan el vivir en la ciudad con una mayor probabilidad de sufrir trastornos de ansiedad, depresión e incluso esquizofrenia, respecto a vivir en un pueblo.

En realidad, las investigaciones han estudiado la salud de quienes nacen y viven en ciudades respecto a los que lo hacen en ambientes rurales. Según parece, el estilo de vida de las ciudades se asocia con más trastornos psicológicos, una idea que seguramente no nos resulte extraña. Lo que sí es más novedoso es el hallazgo de que la vida en la ciudad afecta a las regiones cerebrales encargadas de regular las emociones, como la amígdala y la corteza cingulada: ante las mismas situaciones de estrés, ambas zonas muestran respuestas al estrés más acentuadas en habitantes de ciudades que en los de los pueblos.

Los estudios llegan incluso a cuantificar el riesgo de sufrir patologías mentales, e indican que los residentes urbanos tienen un 21% más de riesgo de sufrir trastornos de ansiedad y un 39% más de padecer trastornos del estado de ánimo como la depresión. Además, los urbanitas tienen casi dos veces más problemas de esquizofrenia que los rurales.

No es posible extrapolar directamente estos resultados al hecho de pasar unos días de vacaciones en el pueblo, pero sí da pie para suponer que esos días permiten una cierta “desintoxicación” mental. Es un período de desconexión, relax, sin responsabilidades, con actividades de ocio… En fin, lo que nuestro cuerpo necesita tras un largo año de trabajo.

En todo caso, la reflexión que también debe hacerse es que si tan necesarias son esas vacaciones, muy probablemente sea porque el resto del año no hemos dispuesto de ninguna oportunidad para descansar. Y esto, evidentemente, tampoco es sano ni conveniente. El ocio y el descanso deben repartirse a lo largo de todo el año, ayudando a mantener entre otros un estado de ánimo positivo, una adecuada motivación hacia el trabajo y una buena tolerancia al estrés. Pero en fin, ya que no siempre es posible disfrutar del deseable descanso durante el año, por lo menos aprovechemos el verano.

A propósito, todo esto se aplica también al blog. El efecto Galatea se toma unas pequeñas vacaciones, para volver en septiembre con más energías. Hasta entonces, que todos disfrutéis mucho.

 

 

Un pensamiento en “Nos vamos de vacaciones

  1. Marta
    31/07/2011 a las 1:27 pm

    Esperamos que vuelvas con energías renovadas de tus vacaciones!

    Qué tal una reflexión sobre lo recientemente sucedido en Noruega? O la lamentable muerte de Amy Winehouse – o como la fama y el dinero muchas veces acaba con las personas prematuramente? O cómo nuestros hijos nos manejan, explotan, chantajean y utilizan desde el momento en que empiezan a entender (ya ni te digo cuando aprenden a hablar y a razonar)?

    Abrazos y feliz verano!

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