A propósito del 15M

Mucho se ha escrito y se seguirá escribiendo sobre el movimiento 15M: miles de personas anónimas que han sabido organizarse para expresar su descontento con el sistema político y económico en el que vivimos, pidiendo la oportunidad de vivir en una sociedad más justa. Han pasado varios días desde que los principales campamentos del 15M se han levantado (especialmente el de la Plaza de Sol, en Madrid), pero el movimiento sigue vivo: asambleas vecinales, manifestaciones en diversos puntos del país, etc.

Desde un blog de psicología, este tipo de situaciones suscitan un enorme y evidente interés. Es posible identificar varios aspectos como el altruismo, la solidaridad o la cooperación, y otros como la necesidad de justicia y la esperanza en un mundo mejor. Pero me atrevería a decir que una de las facetas en la que casi nadie se ha detenido, y que sin embargo puede formar parte importante del motor interno que mueve a cada uno de los participantes en el 15M, es el sentido de trascendencia. Aunque no sea propiamente un término científico, el concepto puede ser útil para entender un poco mejor sus motivaciones.

Por sentido de trascendencia se entiende la necesidad, muchas veces inconsciente, de hacer en la vida algo que perdure más allá de la propia existencia de cada uno de nosotros. En su pirámide de las necesidades, Abraham Maslow habló de este aspecto como una de las necesidades más elevadas en nuestra escala.

Según esta teoría, el ser humano tiene una serie de necesidades que se priorizan según su importancia para la supervivencia física en primer lugar, y para el bienestar y el crecimiento personal en segundo. En lo más bajo de la pirámide se encuentran las necesidades fisiológicas: respirar, beber, comer, dormir, reproducirse, etc. En el caso de que estén cubiertas, el segundo escalón habla de las de seguridad, como la integridad física, la protección o la salud. Cuando se satisfacen, en el tercer piso encontramos la afiliación, como la amistad y el amor. El reconocimiento (confianza, respeto, éxito) constituye el cuarto nivel, y en el quinto se encuentra la autorrealización: moralidad, espontaneidad, falta de prejuicios… Es en este último donde podríamos ubicar el sentido de trascendencia.

El modelo de Maslow ha sido ampliamente criticado y superado por la psicología actual, pero es válido para reflexionar sobre ese impulso que muchos de los participantes en el 15M han podido sentir en sus movilizaciones: dejar un legado que trascienda a la propia persona, un esfuerzo que sirva para cambiar el mundo y perdure más allá de ellos mismos. Y aunque muchas de las personas que participan en este movimiento no tienen precisamente cubiertas las necesidades de escalones inferiores (son, entre otros, jóvenes sin trabajo estable y cuyo futuro es más bien incierto), esto no les ha impedido luchar con el impulso de necesidades superiores.

Cuando se observa la energía con la que muchos manifestantes han defendido sus ideas, la convicción de que hacían lo correcto y el esfuerzo y la entrega por la causa en la que creen, es posible entrever esa necesidad de trascender. El orgullo, quizás íntimo e inconsciente pero muy poderoso, de que lo que se está haciendo quedará para la posteridad.

Esperemos que su lucha no se quede en nada y, sobre todo, que aquello que consigan sea de verdad eficaz. Porque en estas circunstancias es inevitable pensar también que, como dijo el médico y psicoanalista austriaco Alfred Adler, “es más fácil luchar por unos principios que vivir de acuerdo con ellos“.

 

6 pensamientos en “A propósito del 15M

  1. Patu
    16/06/2011 a las 9:57 am

    Interesante. De hecho, llevo un par de semanas pensando en cuánta gente se habrá unido al tema del 15M para contarle a los nietos eso de “yo estuve allí”. El problema es que ese porcentaje de gente ya se ha aburrido y empiezan a quedar los macarras de siempre que aprovechan cualquier causa, propia o ajena, como una excusa para montar gresca. Me daría mucha rabia que esto terminara echándose a perder.

    ¿Por qué se descartó el modelo de Maslow?

    1. Asier Arriaga
      17/06/2011 a las 10:13 pm

      En su momento la teoría de Maslow supuso un importante avance, pero poco a poco ha ido quedando superada. No es que esté totalmente descartada, pero tiene varios problemas como que supone que sea necesario completar una fase para sentir necesidad de la siguiente, lo que se sabe que no es necesariamente cierto.
      Por otro lado, sus conclusiones partieron del análisis que el propio Maslow hizo de un grupo de personas que él consideraba “auto-realizados” (Einstein, Lincoln o Gandhi, entre otros), lo que no deja de ser una metodología poco científica. Los conceptos son vagos y mal definidos, lo que hace a su teoría difícilmente operativizable.
      De hecho, su teoría carece de fundamentos empíricos, y las investigaciones posteriormente realizadas no han encontrado evidencias del orden de las necesidades o de que, de hecho, exista jerarquía alguna.

  2. Galder
    22/06/2011 a las 10:55 pm

    Es curioso porque yo diría que en muchos de los pisos de Maslow se encuentra la trascendencia. Es decir, a través de esas cosas la conseguimos (o no). Es como si las herramientas fuesen los pisos posteriores.
    Y ya que lo comentamos, es ya importantísimo (el 15 M) por la politización que hace y puede hacer de nosotros. En ese sentido, somos un pais muy despreocupado y no creo que sea sano. Ahora es fácil salir a la calle, la cuestión a largo plazo (entre otras) es que deberíamos tener mayor conciencia política.

  3. 25/06/2011 a las 5:10 pm

    Gracias Asier, por tu post, lo subiré a mi facebock, twiter… que tengo un grupo de discusión sobre el 15M. Mu interesante tu aportación sobre la trascencdencia.

    Motivaciones y necesidades… Maslow se equivocaba al situar las motivaciones en forma de pirámide. Hoy día sabemos que para muchas especies la afiliación es una necesidad básica. Harlow en la década de los sesenta descubrió como los monos resus necesitaban el contacto con la piel para sobrevivir, tacto como precursor del apego y del afecto (vinculación), como después han demostrado estudios como los de Bowlby, entre otros. En el estudio de Harlow había dos jaulas con crias de mono resus, una con una madre de alambre que le daba sólo alimento, otra con la misma madre de alambre pero con una madre de peluche a la que la cria se aferraba. Los primeros no sobrevivieron, su sistema inmunológico se suprimió, los segundos salieron adelante.

    Y esto en cuanto a la afiliación. Habría otras necesidades en la base de la pirámide muy unidas a la supervivencia como la seguridad, el poder-estatus-liderazgo, en el ser humano y muchos animales, incluso en el ser humano la necesidad de control y exploración del entorno como base para su desarrollo físico y psicológico. La trascencencia la veo incluso en el instinto de reproducción, dejar nuestros genes en la siguiente generación.

  4. javier carbo
    27/06/2011 a las 1:32 pm

    hola raquel, hola asier,
    me ha encantado leeros en vuestros respectivos blogs. Quería compartir con vosotros mi opinión sbore el peso del sentido de la trascendencia en la motivación para unirse/apoyar, no solo al 15m, sino a cualquier iniciativa con vocación de mejorar las cosas. Por mi experiencia en el CDS y en la delegación de alumnos de la UPM, lo que motiva a la gente con una mayor fuerza es la indignación, a través de ella se nutrían de militantes ambos. El sentido de trascendencia creo que solo adquiere fuerza suficiente para unirse a una ONG, a un partido (¿o quizá crear un blog?) en momentos puntuales de la vida (cercanía de la muerte o de un nacimiento). De hecho la paternidad reciente a mi me hizo llorar como una magdalena viendo sorprendido en la tele como una excompañera mia del colegio abordaba una petrolera en nombre de greenpeace (hacía una decada que no la veía y yo nunca he sido demasiado ‘verde’…)
    Quería llamaros la atención ya de paso sobre otro tema que me parece más interesante y es la descentralización. Ya sabeis que yo trabajo con la IA, pero en concreto en en como software autonomo y con iniciativa propia (los agentes), a través de la interacción y de la persecución de intereses particulares en sistemas distribuidos emerjen espontáneamente comportamientos y normas colectivos que pueden calificarse de inteligentes. Y le veo mucha relación con el 15m, creeis que esa descentralización es importante en el movimiento? qué dice la psicología al respecto?
    un saludo a ambos y seguid con vuestros blogs!
    javier carbó

    1. Asier Arriaga
      29/06/2011 a las 10:46 pm

      Pones sobre la mesa varios temas interesantes: la fuerza de la indignación, la importancia de determinados momentos vitales, la descentralización de la movilización social… No voy a entrar en todos ellos (excedería con mucho una respuesta, aunque sí pueden ser tema para un nuevo artículo), pero sí te diré que el poder del sentido de trascendencia está, en mi opinión, infravalorado.
      Aunque casi siempre sea de forma inconsciente, muchos de nuestros comportamientos implican una intención más o menos profunda de dejar un legado positivo: desde escribir un diario (o un blog, te lo concedo), hasta tener un hijo, pasando por colaborar con una ONG o incluso votar en las elecciones. Evidentemente, sería sólo una de las muchas piezas que componen el puzzle de cada una de esas conductas, pero creo que es una pieza decisiva.
      Un saludo y muchas gracias por tus ánimos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *